test
esto es un test
Ayyy matias matias
esto es un testes
que se me va el perolo, manolo
¡Hasta las narices estoy de leer tonterías! No sé qué clase de educación es la que dan a nuestra juventud, desde luego con sus comodidades, sus coches, sus autobuses escolares... ¡debe ser una mierda de educación! Yo tenía que recorrer selvas vírgenes y peligrosos manglares para ir a la escuela, y ni siquiera teníamos cantimploras, ¡o zumos con los que refrescarnos!
Y mira a los jóvenes de ahora, con sus trinchis, sus minkis, sus puñetitas, sus bolsas de patatas fritas, ¡malditos GORDOS! ¡Os iba a hacer adelgazar a golpe de palo! ¡Son ustedes unos maaaamarrachos!
El último vehículo que me adquirí allá por los años 60 fue una autentica ¡¡¡BAZOFIA!!!
Corrían los años 50 en el medio oeste de Estados Unidos, estaba yo destinado en una misión de tutelaje del mayor Scott, un hombre entrañable de prominentes dientes de yegua en celo y ojos fruncidos como fruncido debía tener el ano porque se corría el rumor entre los pelotones de hippies desteñidos que sufría de un terrible estreñimiento. Incluso algún pelandrusco se atrevía a afirmar que consumía HEROÍNA, y era un JUNKIE.
Necesitaba un coche para transportar un cargamento de tazas del váter del campamento base de la montaña al campamento cabeza en lo alto de la montaña, que es donde un montón de comunistas chinos que habíamos capturado por aquel entonces hacían bajar el agua de la montaña hasta un pequeño lago que había en el remanso de un valle donde pastaban los animales, y también defecaban y la gente seguía bebiendo el agua, pero yo no.
Tuve que ir a comprarme ese pick-up y fui a la tienda de el Honrado Pete, un hombre con sombrero de vaquero que cada vez que te ve pone las manos como si estuviera disparándote y a la vez que hace ese horrible ruido de "TSK TSK" con la boca hace como si apretase un gatillo imaginario. Es imaginario porque como ya he dicho se trata de un mero aspaviento con las manos y en realidad el sujeto no porta ningún arma de fuego.
Pues bien yo odio a ese tipo de vendedores porque luego el pick-up resulto ser un bote de salsa sazonante Tía Jenima. Y luego era una escoba. Y después fue transformándose ante mis ojos en miles de objetos diferentes.
Y así fue como inventé el retrete.
¿Qué os pensáis que por ser un anciano no puedo disfrutar del sexo? ¿Os pensáis que me paso el día lamentándome nostálgicamente por aquellos días en los que Purita y yo nos poníamos nuestros cristianizados y pulcramente planchados trajes de fornicio? Seguro que en vuestra vida os habéis vestido para hacer el amor. Nuestros trajes eran blancos impolutos y tenían sendos agujeros para el contacto genital, no como los jóvenes de ahora que fornican sin ropa. Qué desfachatez, si el general Admington levantara la cabeza os iba a dar mucho sexo, pero con su el pincho de su casco prusiano. Aunque no era prusiano, pero tenía un casco que compró a un viejo magnate de las antiguallas.
No sé de qué estaba hablando. Bueno. La cuestión es que a día de hoy sigo practicando un sexo limpio y casto. Intentaré redactar de forma sana mis aventuras sexuales a día de hoy con las jóvenes que ingresan en mi academia militar: -Big Boobs Camps for General Poyer-
Saludos escrotales
Yo en la guerra no fui ni facha ni rojo porque allí nos llamábamos de otras maneras, y por éso no teníamos los problemas que tienen los jóvenes de ahora, con su precariedad laboral y sus aparatos portátiles de escuchar música robada. Tendrían que cortarles el escroto, o hacerles una capucha con su propio escroto, o algo así.
Por éso yo odio a los fachas y a los rojos. Odio que escriban cartas al director para lloriquear sobre sus penas y sus penes diminutos. Los candidatos políticos son todos una panda de cacatúas y mamarrachos, seguro que un mamarracho es un tipo de ave simpática pero me da igual. Tendría que haber una segunda guerra civil española y que se murieran todas las personas con algún tipo de ideología política y que nos dejaran en paz a los que somos ciudadanos de bien y no tenemos ningún interés aparte de ver a nuestras mujeres hacer pasteles sobre el quicio de ventana y hacer ganchillo y jugar a la petanca, o quedarnos un buen rato mirando las obras de la construcción mientras pensamos, yo por lo menos, lo divertido que sería ser un jefe de obra con algún tipo de bastón de mando para poder pegar palizas a todos mis subordinados. Yo sería su maestro y ellos mis discípulos, igual que mi pelotón en la guerra.
Pues éso, que hagan una guerra los rojos y los azules y que se maten entre ellos y que nos dejen en paz con nuestros balones de Nivea.
Posdates: Para los que se pregunten mi bando yo en la guerra era General
¿como se ponen imagenes?
stop
quit
salir
^C
Fachas, rojos y demás ralea.
Isla Napalm es mi casa y es donde vivo, y mis vecinos me temen y se orinan y se defecan encima cuando me ven pasar en mi carrito de golf transformado en una réplica exacta como las que venden en los kioskos de un auténtico tanque de la Segunda Guerra Mundial.
Es una pequeña calle de chalets asedados con muchos jardines y muchos niños que van por ahí en bicicleta. Que hijos de puta a veces me gustaría desenvainar y hacerles un buen tajo en sus rollizas mejillas, como esa gorda de la televisión, para que tuvieran una cicatriz de por vida y de mayores sean personas temidas y respetadas.
Yo hice unas chapuzas en mi casa para transformarla en un bastión de guerra y evitar que el cartero me deposité sus cartas-excremento en mi buzón. Lo odio y también lo mataría atravesándolo con mi bayoneta en el estómago.
He puesto cubos de agua hirviendo en todas las ventanas de mi primera planta aunque a veces me pregunto qué sería de mí si en vez de agua hirviendo pusiera mondongos o criadillas. Seguro que mis víctimas se llenan de un olor como de a carne podrida y les persiguen las moscas y les pican las moscas. Que se jodan, y los pienso matar.
Después la alfombrilla de Welcome está electrificada y te da una descarga que no me toques los cojones te conviertes en polvo y te lleva el aire de lontananza a algún lugar mejor. A veces la encharco con mis orines porque no controlo la próstata así la electricidad conduce mejor. ¿Algún médico lee ésto?
Mis próximos planes son poner chinchetas en el timbre y recorrer el vecindario con una especie de silla de ruedas modificada para tener armas y cosas secretas, que la gente no se espere, y les pille por sorpresa. Algo así como un garfio o un pincho que salga de la rueda y cuando estés conduciendo a mi altura te pincha las ruedas y te explotas con el coche, y sales volando por el cristal y te quedas hecho una puta mierda.
Esta es mi casa y no sois bien recibidos.
Si vienes y dices que vienes de parte de lacoctelera.com te voy a soltar un escopetazo en toda la cara y te vas a quedar sin cara. Tonto.
Saludos a todos, me presento.
Firmes. Soy el General Poyer (se acentúa la "Po").
La diferencia entre mi país y el vuestro es que en el mío puedo bailar un pogo mosh-pitter en los ascensores, y éstos no se precipitan al vacío, ni empiezan a mostrar números negativos por el display. Hay que salir de esta línea porque no conduce a nada, ¿o de dónde te crees que viene la expresión "salirse por la tangente"?
Pues éso, ahora estoy más gruñón y gordo que nunca, y mi vara de pegar ansía pegar más que nunca. Os voy a poner en posición de hacer flexiones y os voy a mandar hacer flexiones hasta que se os caigan los ojos de las cuencas de los ojos por efecto de la gravedad, y luego utilizaré las cuencas para cocinar mi plato favorito: Menage a trua. Pero como estaréis boca abajo, pues se derramará por el suelo. Ergo: me cabrearé y os sodomizaré con la vara.
Y cantaré: Enfermera, ¡me he vuelto a cagar encimaaaaa!
No me metas virus.